Por ahi del siglo XVIII vino a la congregaciòn de Irapuato un hombre oriundo de la madre tierra con papeles que le acreditaban como notario.
Una vez vez bien establecido, comenzò con el tìpico roce con la sociedad afìn de establecer buenas relaciones y por que no una buena pareja.
Una vez conseguidos sus objetivos, la nueva pareja sentò sus reales en la calle de Chambòn ( hoy Amado Nervo).
Pasaron los años... y un buen dìa el pueblo se conmociono con una desconcertante noticia: El notario apareciò asesinado con una estocada en el pecho. Las autoridades iniciaron las investigaciones ràpidamente sobretodo por tratarse de alguien tan conocido en la congregaciòn.
Las pesquisas realizadas condujeron a los investigadores hasta un forastero recièn llegado quien confeso ser el autor del crimen, pero lo escandaloso fueron las razones que dio para cometerlo.
Resulta ser que el afamado notario no era otro que un clèrigo español, que habiendo tenido amorios con una joven mujer de familia acomodada y reconocida en la provincia de Bandajoz, puso tierra de por medio al enterarse que la joven estaba embarazada y que eso significa enfrentarse a un padre enfurecido que cobraria con sangre la afrenta.
Sin embargo, no contaba con que el padre de la joven, tercamente y empedernido, por largo tiempo estuvo investigando el paradero del burlador de la honra de su hija y al encontrarle dìole muerte en leal duelo.
Una vez comprobada la veracidad de los hechos, las autoridades fueron benignas con el criminal, quien regreso inmedietamente a la capital del virreinato ingresando a una orden religiosa donde falleciera años mas tarde.
Desde esos tiempos, dice la leyenda que por la calle de Chambòn(hoy Amado Nervo), todavìa se puede ver pasearse a la luz de los faroles al famoso catrìn de la Huerta de Retana.
Alto y delgado, vestido a la usanza colonial llevando en la mano una biblia y un bordòn...con una voz de ultratumba que susurra oraciones inentendibles o dando lastimeros alaridos capaces de erizar los pelos mas pintado, pidiendo clemencia al cielo por los pecados cometidos.
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